El secuestro de tres cooperantes catalanes en Mauritania ha desencadenado las más diversas reacciones entre la opinión públicia, la clase política y los medios de comunicación. Mi calor y mi apoyo los dirijo hacia unas familias, hoy atormentadas y preocupades por los que les pueda suceder a tres de sus miembros, con el agravante de la llegada de estas fechas señaladas. Espero y deseo que pronto estén en casa sanos y salvos.

De todas formas, quiere hacer un pequeño ejercicio de análisis de lo sucedido, desde la piel de quien pudo “organizar” el secuestro, partiendo de la falta de medidas de seguridad reales de la caravana humanitaria:

  • Dos vehículos todo-terreno ligeros camuflados del ejército -sólo pintados- se encargan de detener el último vehículo del convoy.
  • En el caso de encontrarse en una pista, uno de ellos esperaria en el cruce de la carretera.
  • Una vez secuestrados los cooperantes, los dos vehículos se reunen de nuevo en el punto de encuentro en la carretera, per transferirlos.
  • El vehículo  “cebo” desanda el camino, para a continuación dirigirse al este, hacia Mali, dejando un rastro de rodadas bien visible.
  • El segundo con los cooperantes, por carretera podria dirigirse hacia el norte o el sur, sin apenas rastro visible.
  • En dirección norte o sur a una distancia máxima de 20 Km cambio de vehículo, camioneta o furgoneta (el tercer vehículo).
  • El tercer vehíuclo puede dirigirse al oeste -o este-, hacia la costa, dónde existen gran número de poblados de pescadores.
  • Coincidiendo con la hora de salida de las barca  (con tiempo más que suficiente), los hubiera embarcado.

De esta forma apenas hay rastro y gano un día entero para preparar el desembarco en un lugar seguro.

El coste de preparar una operación como esta es risorio, el beneficio potencial 3-5 millones de euros.

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